No solo huesos: guía de fisioterapia para entender y aliviar el dolor musculoesquelético
No solo huesos nació como un blog de fisioterapia con una idea sencilla: el aparato locomotor no se limita al esqueleto. Músculos, tendones, ligamentos, discos intervertebrales, fascias y nervios trabajan juntos, y la mayoría de los dolores que llevan a una persona a la consulta tienen que ver con ese conjunto, no con un hueso aislado. Esta página reúne, con lenguaje claro, los temas que más se consultaban en el blog: dolor de espalda y hernia discal, ciática y bloqueos, dolor de cadera, lesiones del tendón de Aquiles, pruebas como la densitometría y tratamientos como la infiltración epidural. La información es divulgativa y no sustituye la valoración de un profesional sanitario.
Lo esencial
- El dolor no siempre viene del hueso: la mayoría de las molestias de espalda, cadera y tobillo tienen origen muscular, tendinoso o discal.
- Movimiento antes que reposo: salvo indicación médica, el reposo prolongado retrasa la recuperación en casi todas las lesiones frecuentes.
- Diagnóstico primero: una hernia, un bloqueo articular o una tendinopatía se tratan de forma distinta; adivinar no sirve.
- Prevención realista: fuerza, movilidad y hábitos diarios pesan más que cualquier producto milagro.
- Señales de alarma: pérdida de fuerza, alteración de esfínteres, fiebre o dolor nocturno intenso exigen consulta urgente.
Índice
- Por qué «no solo huesos»
- Dolor de espalda: columna, disco y hernia
- Ciática y bloqueos: cuándo el nervio protesta
- Cadera: cuándo duele y por qué
- El tendón de Aquiles y otras tendinopatías
- Pruebas y tratamientos: densitometría, infiltración epidural y fisioterapia
- Cómo evitar recaídas
- Preguntas frecuentes
Por qué «no solo huesos»
Cuando algo duele al moverse, la primera imagen que viene a la cabeza es un hueso roto o desgastado. Sin embargo, el hueso es solo el soporte. Sobre él actúan los músculos que generan el movimiento, los tendones que lo transmiten, los ligamentos que estabilizan la articulación, el cartílago que amortigua y los nervios que recogen y envían la información. Cualquiera de estas estructuras puede irritarse, sobrecargarse o inflamarse, y el resultado se percibe como dolor en la zona.
La fisioterapia trabaja precisamente sobre ese conjunto. Su objetivo no es solo aliviar el síntoma, sino recuperar la función: que la persona vuelva a agacharse, caminar, correr o dormir sin miedo al dolor.
Dolor de espalda: columna, disco y hernia
La columna vertebral está formada por vértebras separadas por discos intervertebrales, que funcionan como amortiguadores. Con los años, la carga repetida o un esfuerzo mal hecho, el disco puede deshidratarse, abombarse o romperse. Cuando parte de su contenido sale hacia el canal por donde pasan los nervios hablamos de hernia discal.
| Situación | Qué ocurre | Síntoma típico | Enfoque habitual |
|---|---|---|---|
| Contractura muscular | El músculo se mantiene contraído por sobrecarga o estrés | Dolor localizado, rigidez matutina | Calor, movimiento suave, terapia manual |
| Protrusión discal | El disco se abomba sin romperse | Dolor al estar sentado o al inclinarse | Ejercicio terapéutico, control de cargas |
| Hernia discal | El núcleo del disco sale y puede tocar un nervio | Dolor que baja por la pierna, hormigueo | Fisioterapia, medicación, a veces infiltración |
| Desgaste articular | Artrosis de las pequeñas articulaciones vertebrales | Dolor al extender la espalda, rigidez | Fuerza y movilidad, control del peso |
Mitos frecuentes sobre la hernia discal
- Una hernia en la resonancia no siempre duele: muchas personas sin síntomas las tienen.
- La mayoría de las hernias mejoran sin cirugía en semanas o meses.
- El reposo absoluto no acelera la curación; el movimiento controlado sí.
- Levantar peso no está prohibido de por vida: hay que aprender a hacerlo.
Ciática y bloqueos: cuándo el nervio protesta
La ciática no es una enfermedad, sino un síntoma: dolor que recorre el trayecto del nervio ciático desde la zona lumbar hasta la pierna. Puede deberse a una hernia, a un estrechamiento del canal o a la irritación del nervio por músculos profundos de la cadera. El bloqueo lumbar, por su parte, es esa sensación de quedarse clavado tras un mal gesto: la musculatura se contrae de golpe para proteger la zona y limita el movimiento.
Qué hacer en las primeras 48 horas
- Mantener la actividad que el dolor permita; evitar la cama salvo indicación médica.
- Aplicar calor local si alivia y cambiar de postura con frecuencia.
- Evitar cargas y giros bruscos, pero caminar a ritmo suave varias veces al día.
- Consultar si aparece pérdida de fuerza, adormecimiento progresivo o problemas para orinar.
- Pedir valoración fisioterapéutica si el dolor no mejora en una o dos semanas.
Cadera: cuándo duele y por qué
El dolor de cadera es engañoso: puede sentirse en la ingle, en la nalga, en el lateral del muslo o incluso en la rodilla. Sus causas van desde la sobrecarga de los glúteos y la bursitis lateral hasta la artrosis o el pinzamiento articular. La exploración física, junto con la historia de la persona, suele orientar mejor que una imagen aislada.
| Dónde duele | Causa frecuente | Qué suele ayudar |
|---|---|---|
| Ingle | Articulación de la cadera, pinzamiento, artrosis | Movilidad, fuerza de glúteo, control de impacto |
| Lateral del muslo | Tendinopatía glútea, bursitis | Ejercicio progresivo, evitar cruzar piernas, descarga temporal |
| Nalga | Musculatura profunda, irritación del ciático, origen lumbar | Estiramientos guiados, trabajo lumbopélvico |
| Rodilla sin lesión en la rodilla | Dolor referido desde la cadera | Valorar la cadera antes de tratar la rodilla |
El tendón de Aquiles y otras tendinopatías
El tendón de Aquiles une los músculos de la pantorrilla con el talón y soporta cargas enormes al caminar, correr y saltar. Cuando la carga supera su capacidad de adaptación aparece la tendinopatía: dolor y rigidez al levantarse, que mejora al calentar y vuelve tras el esfuerzo. El tratamiento actual se basa en el ejercicio de carga progresiva, no en el reposo.
Principios del tratamiento de una tendinopatía
- Reducir temporalmente la carga que provoca dolor, sin eliminar la actividad.
- Introducir ejercicios isométricos y luego excéntricos y de fuerza pesada y lenta.
- Aumentar la carga de forma gradual, guiándose por el dolor del día siguiente.
- Revisar calzado, superficie y volumen de entrenamiento.
- Tener paciencia: los tendones se adaptan en meses, no en días.
Pruebas y tratamientos: densitometría, infiltración epidural y fisioterapia
La densitometría mide la densidad mineral del hueso y sirve para detectar osteopenia y osteoporosis, sobre todo en mujeres tras la menopausia y en personas con factores de riesgo. No mide el dolor ni las lesiones de partes blandas; es una prueba de prevención de fracturas.
La infiltración epidural consiste en administrar medicación antiinflamatoria en el espacio epidural de la columna para calmar la irritación de una raíz nerviosa, por ejemplo en una hernia discal con ciática intensa. Su efecto suele ser temporal y se plantea como puente para poder hacer fisioterapia y ejercicio, no como solución definitiva.
Qué aporta la fisioterapia en cada caso
- Valoración funcional: qué movimientos duelen, qué estructuras están implicadas y qué capacidad tiene la persona.
- Educación: entender el dolor reduce el miedo al movimiento, uno de los grandes factores de cronificación.
- Ejercicio terapéutico: el pilar de la recuperación en columna, cadera y tendones.
- Terapia manual: alivio a corto plazo que facilita el ejercicio.
- Plan de retorno: volver al trabajo, al deporte o a la vida diaria por etapas.
Cómo evitar recaídas
Evitar que el dolor vuelva depende menos de trucos y más de hábitos sostenidos. La mejor protección para la espalda, la cadera y los tendones es una musculatura fuerte y una articulación que se mueve en todo su rango.
- Entrenar fuerza dos o tres veces por semana, incluyendo piernas, glúteos y tronco.
- Caminar a diario y romper los periodos largos sentado cada 45 o 60 minutos.
- Aprender a levantar cargas con las piernas y el peso cerca del cuerpo.
- Dormir lo suficiente: el dolor se amplifica con la falta de descanso.
- Aumentar la actividad deportiva de forma gradual, sin saltos de volumen.
- Mantener un peso saludable y una alimentación con calcio y vitamina D suficientes.
- Consultar pronto ante un dolor que cambia de patrón o no cede.
Preguntas frecuentes
¿Necesito una resonancia para tratar el dolor de espalda?
En la mayoría de los casos no. Las guías clínicas recomiendan pruebas de imagen solo cuando hay señales de alarma o cuando el dolor no mejora tras varias semanas de tratamiento adecuado.
¿Es mejor el calor o el frío?
Depende de la fase y de la persona. En contracturas y rigidez suele aliviar el calor; en una inflamación aguda tras un golpe, el frío. Lo importante es que la aplicación acompañe al movimiento, no que lo sustituya.
¿La infiltración epidural cura la hernia?
No cura el disco: reduce la inflamación del nervio y el dolor durante un tiempo. Su valor está en permitir que la persona se mueva y haga ejercicio mientras la hernia sigue su evolución natural, que en muchos casos es favorable.
¿A qué edad conviene hacerse una densitometría?
Se recomienda de forma general a mujeres a partir de los 65 años y a hombres a partir de los 70, y antes si existen factores de riesgo como fracturas previas, menopausia precoz, tratamientos con corticoides o antecedentes familiares. La decisión debe tomarla el médico.
¿Puedo seguir haciendo deporte con una tendinopatía de Aquiles?
Generalmente sí, ajustando el volumen y la intensidad para que el dolor se mantenga en un nivel tolerable y no aumente al día siguiente. El ejercicio bien dosificado es parte del tratamiento.